En realidad prefiero leer las historias de amor, confío más en mi imaginación que en mi paciencia para esperar capítulos nuevos.
De pronto me parece buena idea evadirme en una serie romántica china de esas de mil capítulos. Lo he echo antes y puedo hacerlo de nuevo.
En esta semana he estado contando y pisando las hojas caídas, sintiendo un clima de “no vale la pena”…
Otra vez tuve uno de esos sueños de persecución, estaba huyendo (de algo que no recuerdo que era) en bici por Tlalpan.