Anoche me pareció ver a J, estaba en la entrada de la plaza que usualmente (yo) cruzo cuando voy caminando al trabajo. Además alcancé a ver qué lo acompañaba una chica aunque solo le ví la espalda.
O quizá… solo creí verlo, es difícil saberlo ahora que todos vamos por la vida con medio rostro oculto y con pensamientos oscuros.
Entonces no lo ví así, pero era un mal augurio de lo mal que estaría el turno; debí darme la vuelta, regresar a casa en ese momento y después quizá reportarme enferma.
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