Lo admito.
Cada noche acostumbro detonar una replica de ti.
una replica de tus ojos,
una replica de tus labios,
una replica de tu voz,
de tus manos, tu aroma, tu presencia...
como el moderno Prometeo que eres, te fragmentas y te desvaneces una y otra y otra vez...
....y con cada explosión he terminado de derrumbar lo que quedaba de mi pertrecho corazón.
"Él se fue de mi, yo también quisiera irme de mi..." (...)
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