domingo, noviembre 17, 2024
Anoche dormí en mi cuarto con mis perros. Una noche con un sueño pesado, reparador, con cansancio pero sin mayores preocupaciones. Tuve un sueño, uno bonito, uno recurrente, donde aún soy estudiante y voy de la mano de alguien que no olvido y juntos viajamos en un camión colectivo y somos jóvenes. Desperté feliz y ligera.
A veces de tanto en tanto miro y vuelvo a mirar mi bolsillo y cada vez encuentro que tengo menos certezas, cuando antes desbordaban de mi mano. Me desconcierto a mí misma.
Hoy tengo el día planeado con cosas sencillas, sacar a los perros a pasear, lavar el carro, comprar un suéter (uno color expreso si lo encuentro si no, no) y leer el libro que robé del estante de mi mamá y llevo semanas escondiendo en mi mochila sin haber tenido el tiempo de abrirlo. Un jour couleur d’orange.