Existen tres sueños que visito:
tu piel, tus palabras y luego el riesgo
No es culpa de los océanos
Que los hombres ahoguen sus sueños en ellos
A fuerza de creer en lo invisible
a menudo los míos se confunden de objetivo
Tengo miedo a los cielos sin horizonte
Y que mis brazos se conviertan en tu prisión
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