Hace un par de semanas fuí a Veracruz con mi mamá, Tere y Memo. No había escrito de eso, así que mencionaré lo que más me llamó la atención, para que en un futuro pueda recordarlo, ya que día con día el olvido borra mis huellas.
De catemaco lo que más me gusto fue el malecón, el mar se veia hermoso mientras caminabamos por él. Por el nombre y la fama que tiene este, se me antoja pensar que es un lugar mágico, donde abundan los presagios y quizá uno que otro vidente auténtico, lo demás es puro cuento. Hicimos un paseo en una lancha para ver los manglares en la laguna de.... dios! he olvidado el nombre (eso me pasa por no escribirlo luego luego) Había cangrejos y el sol se reflejaba de una manera preciosa en el agua. Me encanta viajar en lanchita, aúnque sean trayectos cortos, me gusta ver el paisaje y sentir el aire ligeramente humedo contra mi rostro, es un muy buen momento para estar callada y observar.
Sólo estuvimos un par de días ahi, para después viajar al puerto de Veracruz. De ahí lo que más me gusto por supuesto fue el café de la Parroquia, una cafetería muy popular en ese lugar, vestigio de la belle epoque, ah! me hubiese gustado vivir ahí cuando se inaguró. Hoy por hoy está dividido, los descendientes del dueño, Nos dieron una postal del café que trae un calendario y las dosis exactas que tienes que ponerle a tu cafetera para emular en la comodidad de tu casa un delicioso lechoso, pero por más cargado que intento hacerlo me ha sido imposible hasta el momento atinarle a la fórmula secreta de 1/4 de cafe por 3/4 de leche.
El puerto de Veracruz también es un lugar muy bonito, por la noche
caminar en el me invitaba a soltar mi imaginación, que inquieta huía al D.F. (o quizá un poco más lejos), mientras veía como se confundían las luces del muelle y los barcos en la oscuridad del mar y de las 11:00 pm. Que lindos días tuve ahí. En una tarde vimos una muestra artística de unos chavitos como de secundaria que bailaban bailables (valga la) típicos del lugar, La bruja, El tilingolingo, entre otros y me recordaron mis días de primaria de zapateado donde baile el Huapango de Moncayo, era uno de mis sueños desde que vi el traje blanco de Veracruz, aún conservo los claveles (ahora marchitos claro) que llevaba en el cabello ese día uno rojo y otro blanco :D También nadamos en el mar, hice castillos de arena y visitamos el acuario del lugar. Fue un buen viaje, pero lo mejor fué regresar. :D
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